martes, 12 de octubre de 2021

Camino Inca a Machu Pichu día 1: de Km 82 a Yuncachimpa

Comienzo del Camino Inca
Nos levantamos muy temprano (05:30) porque hay que madrugar para llegar al punto, donde tiene comienzo de lo que será sin lugar a dudas una ruta muy especial y que tenemos marcada desde que comenzamos este viaje por Perú, el camino Inca al Machu Picchu. Si a alguien le dices que te diga lo primero que se le pasa por la cabeza al referirse a Perú, sin dudarlo te contestará que el Machu Picchu. Hay varias maneras de llegar a este increíble lugar, pero una de las más inolvidables, es hacerlo a través del Camino Inca siguiendo las sendas creadas por los antiguos Incas en mitad de la jungla y cruzando los altos pasos de montaña por los que antaño centenares de personas de la civilización Inca, deambularon entre la capital del imperio y el imponente santuario del Machu Picchu. Perdido durante siglos en la cordillera de los Andes, es un sendero de trekking que termina en Machu Picchu. Nosotros elegimos la ruta Mollepata, que es la más larga de las tres rutas con el puerto de montaña más elevado y que se cruza con la ruta clásica antes de atravesar Warmiwañusqa ("mujer muerta").

Perfil del Camino Inca hacia el Machu Picchu
Situado en la cordillera de los Andes, el camino pasa por varios entornos andinos, como el bosque nuboso y la tundra alpina. Asentamientos, túneles y muchas ruinas incas se encuentran a lo largo de la ruta antes de terminar en la Puerta del Sol en la montaña de Machu Picchu. Las dos rutas más largas requieren un ascenso a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar, lo que puede dar lugar al mal de altura (Soroche). La preocupación por el uso excesivo que conduce a la erosión ha llevado al Gobierno peruano a poner un límite de personas que pueden hacer esta ruta por temporada, y a limitar drásticamente las empresas que pueden proporcionar los guías y porteadores. Es obligatoria la reserva previa, por eso recomiendo que al realizar el Camino Inca realicéis dicha reserva con bastante antelación, para que no haya ningún tipo de problema.
Mapa del Camino Inca
Escondida entre las remotas cadenas montañosas andinas del sur de Perú, a más de 2400 metros sobre el nivel del mar y cubierta por una frondosa vegetación, la ciudadela sagrada de Machu Picchu permaneció durante varios siglos invisible a los ojos de los hombres. Ni siquiera los exploradores españoles en su afán de conquista y acopio de oro fueron capaces de encontrarla. Allí, oculta y en silencio entre las brumas y nieblas de las montañas peruanas, pasó varios siglos, hasta que por fin algunos de sus secretos y misterios salieron de nuevo a la luz, gracias al interés del profesor de universidad estadounidense Hiram Bingham al que le fascinaba la historia de los últimos Incas y cuyo anhelo era encontrar la ciudad perdida de Vilcabamba, considerada la última capital de los Incas tras la conquista española

Camino Inca día 1: de Km 82 a Hatunchaca

Todo el grupo del Camino Inca

Con Marcelo en el comienzo del Camino Inca

Por fin comenzamos una de las rutas de trekking más importante del mundo, un camino que nos llevaría hasta las mismísimas puertas de la majestuosa ciudadela inca de Machu Picchu. Tenemos el placer de conocer a los que serán nuestros compañeros, durante estos 4 días de trekking. Carlo y su mujer Nancy junto con sus hijas, emprenden con mucha ilusión este recorrido tras haberlo realizado Carlo (el padre) hace tiempo, ahora lo hace junto al resto de su familia, lo que sin duda será una de las experiencias que les marcará y quedará grabada en su memoria. También conocemos a Denice y a su hija Zoe, que al igual que Carlo y su familia, han decidido hacer el Camino Inca pero solo para chicas. Todo claro bajo la supervisión de nuestro guía Renilo. Nos preparamos para el inicio de la caminata echándonos protector solar, y algunos que otros víveres que nos aportasen energía en los momentos de cansancio, mientras los porteadores y cocineros, que nos acompañarían durante los cuatro días siguientes, ultimaban los preparativos que necesitaríamos a lo largo del camino: tiendas de campaña, carpa-comedor, cocina, mesas, taburetes. Quiero dejar claro que sin estas personas y su valiosa aportación, no se podía haber realizado el Camino Inca.

Nevado Verónica
Debido a la situación de la Pandemia-Covid 19, los grupos son más reducidos, pero nos comentan que anteriormente, solían llevar a quince o más  personas en cada grupo. En el puesto de control comprueban toda la documentación y nos sellan el boleto de entrada para acceder al Camino Inca. Inmediatamente no dudamos en retratar el punto donde comienza la ruta. Con un recorrido de 12km. este primer día de camino es fácil de andar. A lo largo de esta jornada tendremos unas vistas espectaculares del nevado Verónica

Comienza atravesando un puente colgante sobre el río Urubamba. Desde aquí el camino transcurre junto a la margen izquierda del río por un sendero prácticamente llano que no supone esfuerzo a pesar de encontrarnos a 2.700 metros de altura. Las imágenes más impactantes de este primer tramo es la vista del nevado Verónica (5.682 m.), con su cumbre cubierta de nieve recortándose en el horizonte. En este primer día recomiendo comprar bastante agua en Cusco, ya que aquí en este primer día no se os suministrará, no así en el resto de los días que dura el trekking, porque antes de empezar la ruta del día os llenaran las cantimploras con agua ya hervida para realizar el camino sin problemas.
Junto a Marcelo (izquierda) y Carlo (derecha)
Además durante algunos puntos del camino os encontraréis con varios puestos en los que podréis comprar agua y otros productos, pero los precios son más caros que en otros puntos, debido a su ubicación y a la necesidad de utilizar este preciado producto durante el recorrido. En Miskay, almorzamos junto a la orilla del río, en la que los porteadores ya tenían preparada la carpa-comedor y los cocineros estaban dando los últimos toques a la comida, mientras Renilo nuestro guía nos iba dando información sobre el complejo arqueológico de Llactapata, el cual visitaríamos un poco después. Reemprendimos la marcha rodeados por montañas que cada vez parecían elevarse más a nuestro alrededor, aunque se podían considerar poca cosa en comparación con las cadenas montañosas que divisamos a lo lejos.

Ruinas de Patallacta desde el mirador-altar

Fortaleza de Willkaraqay

Hacemos un alto para pasear entre las ruinas de la fortaleza de Willkaraqay, dónde se encuentran restos de almacenes, viviendas y los cimientos de lo que fue una torre de vigilancia. Desde allí hay unas excelentes vistas de otras ruinas mucho más interesantes situadas al otro lado del valle: Patallacta o Llaqtapata. En la falda de una montaña situada cerca de la confluencia de los ríos Urubamba y Cusichaca, descubrimos un enorme complejo con más de 100 edificios perfectamente organizados por calles y callejones en su parte más alta, mientras que a lo largo de una superficie mayor situada en los niveles inferiores se pueden observar un buen número de andenerías en las que se cultivaba maíz y otros productos, principalmente la patata, para abastecer tanto a Machu Picchu como a Ollantaytambo.

Nos proponen subir a un mirador-altar (se ofrecían sacrificios al dios Sol -Inti-), para poder observar mejor todo el complejo, pero nos advierten de que vayamos con cuidado, ya que es muy empinado y al bajar tenemos que hacerlos prácticamente sentados, pero mereció la pena porque desde allí pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares. El camino comenzó a ascender adentrándose por un valle mucho más estrecho y abrupto moldeado por las aguas del río Cusichaca. La silueta del nevado Verónica con sus nieves nos acompañó hasta nuestra excursión a Wayllabamba (3.100m), para continuar hacia Yuncachimpa (3.300m), el lugar dónde se encuentran las tiendas de campaña que forman el campamento donde pasaríamos nuestra primera noche en el Camino Inca.
Nuestro campamento en Yuncachimpa
Las meriendas de estos campamentos del Camino Inca consistían en bandejas gigantes de palomitas, galletas y todo tipo de infusiones, siendo la más demandada el mate de coca, con el que los síntomas del Soroche (mal de altura), se hacían mucho más llevaderos. Yo siempre me tomaba una taza de Cacao bien caliente. En el campamento también había algunas casas locales, donde vivian humildemente una familia y en donde los cocineros pudieron preparar la comida, además contábamos con un par de baños muy simples formados por un inodoro y un pequeño lavabo. Rodeados por enormes montañas, el sol dejó de iluminar el fondo del valle muy pronto, así que en cuanto anocheció echamos mano del frontal y de las linternas que se convierten en la única luz que alumbra la mesa de la carpa-comedor, dónde íbamos a cenar.

El grupo en el campamento de Yuncachimpa
La temperatura comenzó a bajar drásticamente, así que nos pusimos los abrigos y terminamos dando buena cuenta de la cena, nos dieron una sopa de quínoa, un segundo plato a base de arroz y patata. Los que quisieron pudieron tomar una nueva infusión para entonar el cuerpo y entrar en calor. El primer tramo del camino había sido sencillo, pero al día siguiente nos esperaba la jornada más dura de todo el inca trail. Había que descansar y recargar pilas. Al día siguiente nos esperaba el paso de Warmiwañusca con sus 4.200 metros, también conocido como "El paso de La Mujer Muerta".

Nuestra primera cena en Yuncachimpa
Descansando por fin en nuestra tienda del campamento

 

 


 

 

 

  
 
* Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la Wikipedia, y las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo). 

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