jueves, 21 de octubre de 2021

Arequipa II

Con Marcelo en la terraza de la Plaza de Armas
Después de visitar la Catedral de Arequipa, decidimos darnos una vuelta por la Plaza de Armas, tras realizar las fotos pertinente, decidimos subir a uno de los múltiples restaurante que hay en sus terrazas, y así probar otro de los productos típicos del Perú, el rocoto relleno. Nos sentamos en una mesa que da justo enfrente de la plaza y pedimos este plato singular y típico además de un par de cervezas locales (cusqueña), disfrutando del buen tiempo que hace y de las magníficas vistas. Tras este agradable y delicioso descanso, nos encaminamos a visitar otro de los lugares que hay que visitar en esta preciosa ciudad. 
Mapa del museo
Visitar el Museo Santuarios Andinos para ver la famosa Momia Juanita. Este es uno de los principales museos localizados dentro de la región de Arequipa. Se encuentra bajo la administración de la Universidad Católica de Santa María, y fue creado con la intención de que en algún momento se convierta  en un instituto para la investigación científica, en especial de todas aquellas piezas arqueológicas que fueran halladas durante la duración del proyecto "Santuarios de Altura del Sur Andino". Alberga entre sus piezas a la famosa Momia Juanita, conocida también como la Dama de Ampato, al ser encontrada en la cima de este volcán.

Entrada al museo

Momia "Juanita" ritual- Capaccocha-
“Juanita”, una niña de 12 años, era una palla” (mujeres jóvenes,  que representan a cada poblado). Educada en un Seqsiy Wasi” (Casa de oración), al servicio del Sol y del Inca. Se decidió efectuar una Capaccocha para calmar a los volcanes. La ceremonia incluía fiestas y ofrendas de reconocimiento y de gratitud con sacrificios humanos. Desde las cuatro direcciones del Tahuantinsuyo los poblados enviaban uno o más niños al Cusco, para, luego de las ceremonias allí oficiadas, regresar y ser ofrendados a huacas locales, cuyos adoratorios (construcción para el culto), se localizaban en las montañas, llamadas "Apu".

Lugar donde se encontró "Juanita"
Lugar donde se estaban las momias
Juanita” partió posiblemente de Arequipa o de otra ciudad del Tahuantinsuyo hacia Cusco la capital del imperio, para ser recibida por el Inca en persona. A su paso se hicieron grandes fiestas. Ya en la cumbre del  Ampato, a 6.380 metros sobre el nivel del mar, la comitiva dispuso los últimos preparativos de la “Capaccocha, y Juanita” fue preparada ingiriendo alimentos vegetales, seguido de un ayuno que le ayudarían a entrar en un estado de inconsciencia,  después le daban un golpe seco en la cabeza y así lograban conseguir una muerte dulce y tranquila. Son unos restos claves para la arqueología, y que nos permiten conocer mejor las costumbres rituales de los antiguos habitantes de esta zona del Perú

Aspecto de la niña "Juanita"
Momia "Juanita"
La última sala que se visita alberga el famoso cuerpo congelado (que no momificado) de la niña Juanita". Se la puede ver en el interior de una urna de cristal que recrea las condiciones que permitieron su conservación en los nevados del Ampato durante siglos, unas condiciones que propiciaron una momificación natural que ha permitido mantener intactos el cabello, la piel y todos sus órganos internos. También se expone lo que se conoce como las Capaccochas, que son ni más ni menos las ofrendas que se realizaban a los apus
 

Tras visitar el Museo Santuarios Andinos y a la Momia Juanita, volvemos a la Plaza de Armas y empezamos a buscar algún lugar para comer. Como ya probamos el rocoto relleno, decidimos probar el plato más típico del Perú. Para ello nos metimos en una pollería que encontramos en la calle Puente Bolognesi que sale de la Plaza de Armas. Allí probamos el pollo a la brasa con patatas, muy similar al de cualquier pollería española, pero con el toque especial que le da comerlo en un local tradicional, donde los arequipeños se reúnen para disfrutar de este plato. El precio por medio pollo+patatas+arroz chaufa+ botella de agua, 15 soles (3 euros).

Después de la comida nos fuimos al hotel para ducharnos y descansar un poco, para volver a las calles de Arequipa, y realizar una interesante visita al Monasterio de Santa Catalina, ciudadela religiosa ubicada en el corazón de la ciudad. Estamos ante uno de los principales monumentos coloniales no solo de Arequipa, sino de todo el Perú. Desde su construcción en 1.579 y hasta la actualidad han habitado en sus 20.000 metros cuadrados centenares de monjas de clausura, todas ellas mujeres criollas, mestizas y hasta hijas de familias nobles, a las que acompañaban otras “monjas pobres” , que no llevaban un vida religiosa, y se internaban en el convento para servir como criadas a las "monjas ricas".


Se habla de que en los momentos de máximo esplendor hubo más de 400 mujeres que habitaban tras sus enormes muros de 4 metros de altura, apartadas del mundo y ajenas a todo lo que ocurría fuera del convento.
Habitación de una de las monjas del Convento
Gran parte del encanto de este monasterio se encuentra en sus intrincadas callejuelas y las casas de las propias monjas, muy alejadas de las típicas celdas en las que suelen habitar las monjas de clausura. Muchas de las celdas estaban formadas por varias habitaciones y contaban con su propia cocina, baño, patio e incluso con capillas particulares. En todas ellas se conserva la decoración, los muebles y gran parte de los objetos que en su día pertenecieron a estas monjas de clausura que vivieron rodeadas de lujo. Durante el fuerte terremoto que asoló Arequipa a finales del siglo XVI gran parte del complejo fue arrasado, pero al ser un monasterio de clausura, fueron las propias monjas quienes se hicieron cargo de las reparaciones, y cada una reconstruyó y decoró su propia celda según sus preferencias.
 
Nada más cruzar las puertas del convento, es como si te trasladaras a otra época. Aquí desde el primer momento, a la hora de sacar la entrada para la visita, te dicen que si quieres contratar los servicios de una guía local, en ese caso, tendrás que sacar otra entrada más cara (10 soles más), que te permitirá disfrutar de dicho servicio. Yo personalmente se lo recomiendo a toda persona que vaya a visitar por primera vez este gran monasterio, no solo por sus dimensiones sino por toda la historia que tiene. La guía que nos tocó nos explicó con todo detalle cómo se creó este monasterio, su historia y todas las celdas y habitaciones que visitamos. Si más adelante quieres volverlo a visitar, puedes no solicitar este servicio, ya que con guía se sigue una ruta o itinerario marcado y al no pillarlo, puedes ir más por tu cuenta y visitar de una manera más libre todas la habitaciones y recovecos del monasterio. También recomiendo si se puede visitar los días martes y jueves, ya que en esos dos días se puede hacer una visita nocturna acompañado a la luz de las velas y lámparas, que junto con toda la historia del lugar y el encanto de dicha iluminación, junto con las historias de las monjas que en él habitaron, merece mucho más la pena. Está era nuestra primera intención a la hora de visitarlo, pero por la ruta que llevábamos planeada desde el principio, tuvimos que realizar el recorrido un miércoles, y no pudimos hacer esa opción. Desde este blog recomiendo a todas aquellas personas que quieran visitar el Monasterio y tengan la oportunidad de visitarlo en dichos días, que sin duda lo realicen.
Un silencio casi sepulcral recorre las calles con nombres de ciudades españolas: Sevilla, Toledo, Burgos, pintadas en tonos blancos, azulados y rojizos con multitud de plantas adornando la ciudadela. Al doblar cada esquina te encuentras con patios, fuentes o claustros, aunque no es lo más sorprendente que nos podemos encontrar en este recinto, ya que todas las "casas-celdas" de la zona abierta al público se pueden visitar. Nos llamó la atención una pieza con forma de embudo, de piedra volcánica (Arequipa está rodeada por tres volcanes), donde se echaba el agua que no estuviera limpia, y al ser piedra porosa, iba cayendo gota a gota en un pequeño recipiente de debajo,  encontrándose ya totalmente limpia. (Foto central).
Hay otras zonas comunes que también son muy interesantes para visitar, como la cocina y el comedor, los huertos, el cementerio, la iglesia, la pinacoteca o la lavandería, dónde se pueden ver estas medias tinajas unidas por un canal central por el que se distribuía el agua a cada una de ellas. Está última parte del recorrido, nos llamó la atención por su ingeniosa construcción, como se puede apreciar claramente en las siguientes fotografías que os muestro a continuación.
Se acerca la hora del cierre y muy a nuestro pesar, tenemos que ir terminando el recorrido por este maravilloso monasterio, con sus encantos e historias. Para ello pasamos por la pinacoteca, la guía nos cuenta que antes servía como hospital, y en donde en el techo y paredes se puede observar aún las sujeciones que se utilizaban para las estanterías y los cortinajes de las camas que lo componían. También cruzamos por la iglesia, y la capilla, para terminar saliendo por otra puerta distinta a la que cual habíamos entrado. Sin lugar a dudas ha sido un gran día visitando los lugares más emblemáticos de esta bonita ciudad colonial que es Arequipa.
 Para terminar el día nos fuimos caminando hasta uno de los restaurantes más famosos de Arequipa, el Zigzag. Está especializado en la cocina andina, que fusiona diversas técnicas tradicionales con otras más innovadoras para elaborar platos cuyos ingredientes principales son los más típicos del Perú. Nos pedimos uno de sus platos estrella, la trilogía de carnes, que incluye tres trozos de diferentes carnes cocinadas a la piedra identificadas con una banderita: alpaca, res y cordero, todo acompañado de una rica ensalada, una patata asada, y cuatro deliciosas salsas

 * Para la elaboración y desarrollo de este artículo se han tenido en cuenta los datos obtenidos a través de la Wikipedia, y las propias experiencias vividas durante el viaje. (Fotografías e ilustraciones originarias de Pedro García Barbudo).

No hay comentarios:

Publicar un comentario